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El PRI, empañado por corrupción, enfrenta voto de confianza en México

Elección para gobernador en el estado más grande del país se realiza en medio de un contexto de crimen y corrupción

Jude Webber, Financial Times - 30 de mayo de 2017

Los residentes del pueblo de San Mateo Atenco acababan de escuchar una lista de promesas promulgadas por el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para gobernador del Estado de México. Tales promesas incluían un “salario rosa” (una gratificación mensual no especificada) para las amas de casa, una nueva universidad y una fuerza policial limpia.

“Yo no voy a votar por nadie, son todos unos ladrones”, se lamentó Jorge Hernández. “He perdido la fe”.

El trabajador de la industria zapatera estaba expresando el disgusto generalizado con respecto a la corrupción y la violencia que ha socavado el apoyo del partido gobernante PRI en esta área y está impulsando el respaldo para Andrés Manuel López Obrador, el populista de izquierda que encabeza las encuestas para las elecciones presidenciales del próximo año.

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© AFP

Las elecciones para gobernador, el 4 de junio, tendrán consecuencias que van más allá del estado más poblado de México. El Estado de México ha estado en manos del PRI desde la incepción del partido en 1929. Es la tierra natal de Enrique Peña Nieto, quien no ha podido controlar el crimen y la corrupción, convirtiéndolo en el presidente más impopular de México.

De hecho, la elección ha sido considerada un referéndum sobre su gobierno y un juicio de su partido. En vez de ser una elección segura para el Sr. del Mazo, el candidato de 41 años de edad que es hijo y el nieto de anteriores gobernadores del Estado de México y además es primo del presidente, se ha convertido en una contienda competida con Delfina Gómez, una ex maestra de clase trabajadora y la candidata del partido de izquierda Morena, el cual sólo lleva 3 años en existencia.

Una victoria para la Sra. Gómez consolidaría las posibilidades para el Sr. López Obrador, el líder de Morena, en 2018. El ex alcalde de la Ciudad de México, conocido como AMLO, quien asevera que le robaron la victoria en las elecciones presidenciales de 2006 y 2012, es una figura tan divisiva en México como lo es Donald Trump en EEUU.

Sus críticos lo ven como un demagogo peligroso — quien además es un aficionado de Fidel Castro — que amenazaría la economía de mercado de México. Sus seguidores lo ven como una bocanada de aire fresco en un ámbito político empañado por corrupción en México.

Una encuesta del periódico El Financiero le otorga la ventaja al Sr. del Mazo con 34 por ciento contra 29 por ciento para la Sra. Gómez, de 54 años de edad, quien ha estado cortejando a los votantes con promesas de pensiones más altas y recortes salariales para los funcionarios de alto nivel.

El PRI aún no ha anunciado su candidato presidencial para 2018; el Sr. Peña Nieto, también un ex gobernador del Estado de México, no puede postularse de nuevo. Pero no cabe duda de que una victoria para el Sr. del Mazo le daría nuevo ímpetu a un partido que había gobernado a México como realeza durante 71 años hasta el año 2000, cuando su reinado — sinónimo del autoritarismo y de la corrupción — llegó a su fin. El partido volvió en 2012, declarando que se había reinventado, pero una serie de escándalos ha causado estragos.

La campaña del Sr. del Mazo ha sido una típica presentación sofisticada del PRI. Una multitud llena un campo deportivo en San Mateo Atenco, las calles son bloqueadas por la policía y gigantescas pantallas de televisión muestran al candidato canoso en el escenario.

“Yo quiero ser el candidato de las mujeres”, declara el Sr. del Mazo entre aplausos. Al final, se detiene para tomarse selfies entre el público mientras sus asistentes completan formularios que dicen “Del Mazo Escucha” con los detalles de contacto de las personas para que puedan obtener “un poco de ayuda” si es elegido.

“No me gusta. Pero sí me gustan sus propuestas” dice Karla Hernández, quien es ama de casa. “Me ha ganado con el salario rosa. Yo quiero ese sueldo”.

El Sr. del Mazo dice que la Sra. Gómez es demasiado inexperta para asumir un cargo tan importante; el Estado de México es del mismo tamaño de Nueva Jersey, con una población del tamaño de la de Chile y un producto doméstico bruto de US$100 mil millones al igual que Ecuador. La Sra. Gómez, quien es hija de un obrero y ama de casa, se ha presentado como una mujer del pueblo y ha declarado que México no es una monarquía.

“Yo creo que el obstáculo más grande que enfrentamos es el abstencionismo electoral”, afirmó la Sra. Gómez en una entrevista con el Financial Times mientras se transportaba entre reuniones políticas. “Si la gente va a las urnas y no se compran los votos, ganaremos. Lo que está en juego no es sólo el Estado de México sino también que los demás estados puedan ver que podemos ser victoriosos. Tenemos que romper la suposición de que el PRI va a ganar”.

Los mercados se tranquilizarían con una victoria del PRI, mientras que una victoria de la Sra. Gómez aumentaría las preocupaciones sobre AMLO, aun cuando algunos en la comunidad comercial han comenzado a aceptarlo.

“Aunque es conocido como un populista, mi percepción es que está moderando su tono, dice Jean-Philippe Adam, director de América Latina de Natixis, la división de banca de inversión y gestión de fondos de BPCE, el segundo grupo bancario más grande de Francia. “No es el mismo AMLO de hace años”.

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