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Arquitectura para el apocalipsis: búnkers de lujo para los ricos

Los temores de un cambio climático catastrófico o una guerra cibernética han llevado a algunos multimillonarios a invertir en los “penthouses” bajo tierra

Edwin Heathcote, Financial Times - 13 de abril de 2017

La última tendencia inmobiliaria entre los multimillonarios de Internet y los magnates de los fondos de cobertura es, aparentemente, la compra de búnkeres. Estas personas, que han hecho sus fortunas trastocando el presente, prediciendo el futuro y haciendo realidad ese futuro mediante el comercio, los algoritmos y las innovaciones tecnológicas, se están preparando para el fin de la civilización.

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© Daniel Long

Probablemente ese no es el pensamiento más reconfortante. Los búnkeres habían pasado bastante de moda conforme la guerra fría desaparecía de la memoria, pero el legado de esa época es un paisaje salpicado de profundos refugios de concreto, silos de misiles e instalaciones militares que se han vuelto superfluos, tecnológicamente redundantes o simplemente abandonados conforme se redujo el temor al Armagedón. Ahora, el miedo ha vuelto. Con los regímenes erráticos probando nuevos misiles, las renovadas rivalidades territoriales, la guerra cibernética de bajo nivel, los líderes estridentemente nacionalistas y el colapso del equilibrio de las superpotencias, los fríos, húmedos y profundos búnkeres ahora parecen más acogedores.

Es inquietante que la tendencia hacia la construcción de refugios y la compra de islas remotas sea tan prevalente entre las personas expertas en la tecnología y las finanzas. Se podría argumentar que su particular mentalidad, a menudo una formada por una idea de extremo libertarianismo, ha generado un desequilibrio en la sociedad. La riqueza se está desviando hacia compañías en el exterior en gran medida no gravadas y no responsables, trastornando la economía y eliminando las tradicionales protecciones sociales del sistema. El ascenso de un “precariado” sin ningún tipo de seguridad o red de seguridad está desestabilizando la sociedad mientras que la adicción al Internet puede decirse que ha alimentado la enajenación y un retiro de la vida cívica.

Son los innovadores de la tecnología y los manipuladores financieros quienes saben mejor que nadie exactamente cuán frágil es el sistema globalizado. Todo depende del Internet, desde la banca mundial hasta la navegación y la logística y, como hemos visto con el reciente pirateo de corporaciones y gobiernos, el caos es fácil de fabricar.

La aparición del Internet de las cosas podría aumentar enormemente la fragilidad del sistema, pues todo, desde los automóviles hasta los marcapasos, estará interconectado y se convertirá en un blanco potencial para los piratas informáticos. El temor una vez fue el apocalipsis nuclear, pero hoy en día se trata de la guerra cibernética, el colapso de la sociedad y un cambio climático catastrófico. La cantidad de posibles cataclismos es positivamente bíblica.

En una reciente entrevista con la revista New Yorker, Steve Huffman, cofundador y director ejecutivo de Reddit, sugirió que alrededor del 50 por ciento de los multimillonarios de la tecnología están comprando búnkeres o islas a donde escapar. Hay grupos de Facebook (sin duda) en los que los ricos intercambian consejos para sobrevivir al apocalipsis y sobre qué armas almacenar. Yo ya investigué para que usted no tenga que hacerlo. Principalmente, según parece, necesitará helicópteros y motos para una escapada rápida, cuchillos de supervivencia, armas de fuego y montones y montones de munición. Los supervivientes se reúnen con cristianos extremistas y teóricos de la conspiración. Usted no quisiera verse atrapado por décadas en un búnker con ninguna de estas personas.

Este nuevo grupo de supervivientes conocedores de la tecnología prefiere el nombre de “preppers" o preparacionistas. Esto implica que están algo más preparados que los “redneck” amantes de las armas en sus maltrechas camionetas con quienes podrían confundirse. Si desea una probadita, sólo busque en Google "prepper websites” (sitios preparacionistas). Es aterrador. Como su nombre indica, estarán preparados. Entonces, ¿qué están comprando los multimillonarios de moda? Y, ¿cuáles son los mejores vecindarios para esperar a que termine el Armagedón?

La ubicación que se ha convertido en algo parecido a una inverosímil sensación mediática es el Survival Condo Project, en las llanuras al norte de Wichita, Kansas. Situados en un sitio de lanzamiento de misiles Atlas F de la década de 1960, los 15 apartamentos en el primer silo están todos vendidos y se están recibiendo pedidos para lugares en el segundo silo. La razón por la que ha habido tanto interés, de los medios de comunicación y de los compradores, son las especificaciones. Podemos pensar en los búnkers como lugares de último recurso desesperado, de sombrías y húmedas paredes de hormigón, con estanterías industriales llenas de latas de frijoles y máscaras antigás de olor rancio. Sin embargo, se trata de algo totalmente diferente.

Las unidades "penthouse", que abarcan 3,600 pies cuadrados de espacio habitable, repartido en dos plantas, comienzan a partir de los US$4.5 millones. Pantallas LED ofrecen una ventana a un mundo exterior de fantasía de árboles y cascadas (no el paisaje real, carbonizado y calcinado). Las instalaciones comunes incluyen una pared de escalada, un parque para perros, piscina, cine y campo de tiro (por supuesto). También proporcionan agricultura aquapónica e hidropónica y acuicultura, y la maquinaria necesaria para filtrar el aire y el agua de forma indefinida. Éstos son refugios para un largo tiempo: cinco o más años completamente fuera de la red.

En el Reino Unido, el gobierno todavía está tratando de deshacerse de su famoso búnker Burlington. Diseñado como el cuartel general del gobierno central, los 240 acres del complejo fueron enterrados 30 metros bajo tierra en una antigua cantera de piedra en Corsham, Wiltshire, a fines de la década de 1950. Estaba destinado a ser el cuartel general subterráneo de un gobierno en crisis. Rápidamente se volvió obsoleto (no era lo suficientemente seguro contra una nueva generación de ojivas), pero la fantasía se mantuvo durante 30 años, hasta que fue clausurado en 1991. Se ha sugerido que podría convertirse en una bodega de vinos o en granja de servidores informáticos. Un búnker cercano recientemente apareció como una enorme granja de marihuana.

El Kingsway Exchange, construido debajo de la estación de metro Chancery Lane durante la segunda guerra mundial, también está todavía a la venta, aunque el mundo al revés de las casas de vacaciones apocalípticas generalmente evita los centros de ciudad. Lo que significa que a Nueva Zelanda le está yendo bien. Los multimillonarios como Peter Thiel, cofundador de PayPal, están comprando hermosas pero apartadas partes del planeta, haciendo planes para un momento en el que podría ser conveniente estar muy lejos. En el proceso, están empujando al alza el precio de la tierra para los ganaderos de ovinos y los lugareños. En otras palabras, una gentrificación preapocalíptica.

Esta tendencia supervivientista por parte de un sector aparentemente tan optimista podría parecer sorprendente, pero se puede afirmar que ha sido el núcleo de la cultura tecnológica. Después de todo, el Internet fue un sistema desarrollado para permitirles a los militares comunicarse internamente cuando todos los medios de comunicaciones convencionales hubieran colapsado. En el fondo, el Internet siempre ha considerado el final del juego. O piense en Burning Man, ese nirvana del desierto de la cultura tecnológica en el que los geeks llegan a realizar sus fantasías postapocalípticas ciberpunk de Mad Max como supervivientes autosuficientes que se retiran a sus “glamurosas” tiendas de campaña y vehículos recreativos de gama alta. Pero hay algo más: esa sensación de una élite en la búsqueda de un nuevo mundo. Casi están acogiéndolo con mucho entusiasmo, como si no sólo estuvieran esperando el apocalipsis, sino entusiasmados por él.

Uno no puede evitar recordar la escena del Dr. Insólito donde el científico loco del mismo nombre esboza las posibilidades de un futuro postapocalíptico. "Yo no descartaría la posibilidad de preservar un núcleo de especímenes humanos", dice Insólito en su gutural acento alemán. "Sería bastante fácil . . . je, je . . . en el fondo de eh . . . algunas de nuestras más profundas minas". Pero, pregunta el presidente (también interpretado por Peter Sellers), ¿quién elige quién sobrevive?

"Podría lograrse fácilmente con una computadora", responde Insólito. "Por supuesto, sería absolutamente vital que nuestros principales funcionarios del gobierno y militares se incluyeran para fomentar y difundir los principios requeridos de liderazgo y tradición. Naturalmente, se reproducirían prodigiosamente, ¿no? Habría mucho tiempo y poco que hacer . . . Deseo añadir que puesto que cada hombre deberá cumplir un prodigioso . . . servicio de esta naturaleza, las mujeres tendrán que ser seleccionadas por sus características sexuales que tendrán que ser de una naturaleza muy estimulante".

Hay algo de fantasía colegial en toda esta manía de búnkers. Las ganas de acampar en el entorno salvaje, para demostrar una especie de hombría, sobreviviendo fuera de la red. Para crear una nueva raza de superhombres (y son, casi exclusivamente, hombres).

El búnker es la cueva suprema para hombres. Y parece que vuelve a estar de moda en un mundo donde la elegancia austera de "mantener la calma y seguir adelante" choca con la irritante tensión existencial. Lo que es más importante, hay una sensación de estar en un club, de tener visión y previsión. Los multimillonarios están recibiendo cirugías oculares con láser para corregir los efectos de mirar las pantallas (no habrá gafas hipster después del apocalipsis).

Para el resto de nosotros, el arquitecto más “cool” del mundo, Bjarke Ingels, está terminando el atractivo museo búnker de Blavand en una Dinamarca muy orientada al diseño. Los refugios subterráneos en Clapham y debajo de Soho Square en Londres se están abriendo al público (este último como un bar) y Churchill War Rooms sigue siendo una de las atracciones más solicitadas de la capital británica. Como alternativa, si usted padece de la fiebre de los búnkeres, puede comprar un filtro de aire Andair VA 150 — para usar en su refugio biológico nuclear — por sólo US$6,649 en eBay.

No obstante, quizás sería más simple, y sin duda más barato, votar por líderes menos volubles en vez. Incluso el más lujoso búnker sigue siendo una cárcel.

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