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La reforma del sistema de pensiones de Brasil es una señal decisiva para los inversionistas

John Authers, Financial Times

Brasil ha sido el mercado emergente con mejores perspectivas este año.En ese tiempo el mercado de acciones ha aumentado un 39 por ciento, según el MSCI, por mucho el mejor rendimiento de cualquier país de los mercados emergentes. Mientras tanto, los datos de EPFR muestran que ha atraído fácilmente los mayores flujos de efectivo por parte de los inversionistas extranjeros, en comparación con los activos.

Esto ocurre después de una crisis política que el año pasado provocó la destitución de la presidenta Dilma Rousseff y su sustitución por su vicepresidente, más tecnocrático, Michel Temer, y la peor recesión económica en la historia de Brasil. El Sr. Temer ahora está tratando de pasar un paquete radical de reformas estructurales.

Lo que es intrigante acerca de la recuperación del mercado es que se ha logrado a pesar de que los datos económicos siguen deteriorándose, mientras que la incertidumbre política sigue siendo grave. El desempleo sigue aumentando y acaba de superar el 13 por ciento, y el PIB sigue disminuyendo. En ambos casos, la tasa de disminución se ha reducido, lo cual es importante, pero no se espera que la economía muestre el crecimiento hasta el final del año.

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Michel Temer

En cuanto a la política, hay una elección presidencial en octubre de 2018 de resultados impredecibles. Mientras tanto, los índices de aprobación del Sr. Temer son terribles, de un 10 por ciento. Y un enorme escándalo de corrupción conocido como "Lavo Jato" está involucrando cada vez más políticos y dirigentes empresariales.

¿Acaso el mercado se ha adelantado a sí mismo? El argumento optimista, que me planteó esta semana el ministro de finanzas Henrique Meirelles, es el siguiente. En primer lugar, la reforma más importante ya se ha logrado. La constitución del Brasil ha sido enmendada para exigirle al gobierno reducir el gasto de 20 por ciento al 15 por ciento del PIB durante la próxima década. La clase política ahora se ha comprometido a reducir el nivel de gasto el cual, según dice, ha estado desplazando al sector privado.

La próxima reforma, que se está discutiendo actualmente, es cambiar el sistema de pensiones e implementar una nueva edad universal de jubilación de 65 años. Esto está en línea con la mayor parte del mundo desarrollado, y sustituiría al actual sistema en el que muchos pueden retirarse con la totalidad de los beneficios con poco más de 50 años de edad. Naturalmente, es impopular y hay mucho regateo político en la actualidad.

Después de eso, el Sr. Meirelles dice que hay suficiente tiempo antes de la próxima elección presidencial para reformar el ridículamente complicado código tributario de Brasil. También en la agenda están las reformas laborales, medidas para impulsar la infraestructura y una serie de micro medidas para reducir el costo de hacer negocios en Brasil. Por ejemplo, él quiere reducir el tiempo promedio para abrir un negocio de 100 días hábiles a tres.

El Sr. Meirelles describe todo el paquete como una "revolución", lo cual parece razonable. La cuestión es si puede ocurrir bajo un presidente impopular y con unas nuevas elecciones que se acercan rápidamente. Da dos motivos. El primero es que la impopularidad le facilita mucho al gobierno intentar hacer algo ambicioso a largo plazo. No tienen nada que perder. Esto realmente debe parecerles atractivo a los mercados.

En segundo lugar, esta administración fue instalada en gran medida por el congreso como resultado del proceso de destitución y, por lo tanto, este equipo presidencial se alinea con los grupos en el congreso de manera más cercana que cualquier otro en décadas.

Por último, la reflexividad ya está en marcha. El optimismo del mercado ha bajado los tipos de interés de los bonos y desbloqueado el mercado de bonos. Durante un período de 11 meses a partir de mediados del año 2015, Brasil no tuvo ninguna emisión de bonos corporativos. Ahora, las ofertas están de vuelta, haciendo que sea más fácil para las compañías construir. El capital social está disponible una vez más.

La oportunidad en Brasil sigue siendo evidente. Sus ventajas naturales en términos de magnitud y recursos no han desaparecido. Pero también están los riesgos. ¿Sobre qué base podrían los inversionistas comprar en este momento?

Afortunadamente, es inminente una prueba decisiva. Las negociaciones sobre la reforma de las pensiones están llegando a su punto crítico. Ninguna otra reforma es más importante. Alcanzar los recortes en el gasto público exigidos por el gobierno federal será imposible sin cambiar drásticamente los derechos de pensión. El último intento de una reforma de pensiones, hace casi 20 años, fracasó por un voto; si fracasa este esfuerzo podría pasar un tiempo antes de que haya otro. Y el fracaso ahora también podría dañar el impulso político del gobierno para otras reformas.

Lo contrario también es cierto. Una reforma de pensiones significativa sería el único y más importante paso hacia la sostenibilidad de las finanzas de Brasil. Las negociaciones en el congreso deben llegar a su punto crítico en las próximas semanas.

Esto parece una cuestión binaria para los mercados. Los inversionistas interesados en Brasil deberían monitorear las noticias sobre la reforma de las pensiones. Si la reforma tiene éxito, los activos brasileños deben continuar su repunte. Si fracasa, y dado que se acercan unas elecciones desordenadas, éste podría ser el momento de reducir la inversión una vez más.

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