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Brasil envía tropas a combatir la ola de delincuencia en Río de Janeiro

El aumento de la violencia y la crisis presupuestaria están debilitando el control de las autoridades sobre la ciudad después de las Olimpiadas

Joe Leahy y Andres Schipani, Financial Times - 31 de julio de 2017

Brasil ha enviado miles de tropas a ocupar las calles y las playas de Río de Janeiro para combatir una ola de delincuencia que recorre la ciudad sólo un año después de que se celebraron los primeros Juegos Olímpicos en América del Sur.

Una fuerza de 10,000 efectivos de seguridad, incluyendo 8,500 soldados, se dispersó por el centro de la ciudad y las zonas turísticas tras un fuerte aumento en los enfrentamientos armados entre policías y narcotraficantes este año.

"Nos desplegaron aquí porque la situación es tensa, es muy mala", dijo un soldado de guardia junto a un vehículo blindado en una popular área del puerto en el centro de la ciudad. La población local se acercó a los soldados para tomarse selfies.

Sólo un año después de que Río celebrara unos polémicos, aunque en última instancia exitosos, juegos que exhibieron la asombrosa belleza natural de la ciudad, una crisis presupuestaria en el gobierno estatal, junto con el aumento de la violencia de las pandillas, están debilitando la metrópolis de aproximadamente 6.5 millones de personas.

Río está en medio de un profundo malestar que aqueja a la economía brasileña, pues los fondos públicos están siendo asfixiados por la peor recesión en la historia del país y una crisis política que ha debilitado los gobiernos federal y estatales.

Río, hogar de Petrobras, la compañía petrolera estatal, también se ha visto afectada por la caída del precio del petróleo.

Esta situación se ha visto agravada por un gigantesco escándalo de corrupción relacionado con Petrobras y sus contratistas, que incluían a la mayoría de las grandes compañías de construcción del país.

El ambicioso y popular ex gobernador estatal de Río, Sérgio Cabral, ha sido encarcelado como resultado de las investigaciones, así como el otrora hombre más rico de Brasil, el magnate del petróleo y la logística, Eike Batista.

En cuanto terminó la enorme operación de seguridad para los Juegos Olímpicos de Río el año pasado, la violencia comenzó a aumentar conforme las bandas de narcotraficantes se volvían a instalar en los barrios de toda la ciudad, dicen los analistas. Los enfrentamientos territoriales entre pandillas también comenzaron a aumentar.

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© AFP

En el período de enero a junio, los homicidios criminales han aumentado en un 10 por ciento en el estado de Río, en comparación con el año pasado, mientras que los homicidios en enfrentamientos con la policía han aumentado en un 45 por ciento, según la secretaría de seguridad del estado. Las muertes violentas resultantes de tentativas de robo han aumentado en un 21 por ciento.

La violencia está causando estragos en las fuerzas policiales de Río faltas de efectivo, las cuales se quejan de que carecen de fondos incluso para la gasolina para sus vehículos. La agencia de noticias Globo informó que cada 54 horas, un policía es asesinado en la ciudad.

"El objetivo de esta misión es defender la integridad de la población, preservar el orden público y garantizar el funcionamiento de nuestras instituciones", dijo el presidente Michel Temer, al autorizar la orden de enviar las tropas.

"Esto suena a cliché, pero estamos en una tormenta perfecta en términos de la colisión de una serie de factores que se juntan", dijo Robert Muggah, director de investigaciones del Instituto Igarapé con sede en Río, un grupo de estudio de seguridad y violencia.

Dijo que estos factores incluyen el aumento de la delincuencia desde el año pasado, una fuerte crisis económica, menos inversión y liderazgo en seguridad y una reorganización de la delincuencia organizada, con facciones compitiendo por el territorio en el negocio de la droga.

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