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Las elecciones de EE.UU. como excusa para denigrar la democracia estadounidense

Comentaristas desde Beijing hasta Teherán critican duramente las "feas" campañas de Trump y Clinton

Max Seddon, Tom Mitchell and Najmeh Bozorgmehr, Financial Times

Dos días antes de que los votantes estadounidenses se dirigieran a las urnas, Dmitry Kiselev (también deletreado Kiselyov), estrella de televisión y principal propagandista ruso, ya había sacado sus conclusiones sobre las elecciones presidenciales estadounidenses.

"Ésta fue la campaña más sucia en la historia de EEUU", dijo el Sr. Kiselev en su emblemático programa de noticias de la televisión estatal, Vesti Nedeli. "Todo resultó ser tan desagradablemente fétido que hace que uno se sienta un poco repugnado de que a EEUU aún se le considere una democracia".

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© AFP

El desprecio del Sr. Kiselev ha expresado las opiniones de Moscú sobre la elección: que el sistema político estadounidense no es más transparente que el de Rusia. Y no es el único, ya que comentaristas desde Beijing hasta Teherán han utilizado la toxicidad de la campaña electoral estadounidense como una oportunidad para mostrar su desprecio hacia la superpotencia.

Puesto que Donald Trump, el candidato republicano, y Hillary Clinton, la candidata demócrata, han intercambiado golpes y acusaciones de corrupción, escándalo sexual, mentiras y sistemas amañados, los rivales de EEUU han intentado desacreditar su democracia y ensalzar la superioridad de sus propios sistemas.

"La fealdad de la democracia estilo estadounidense ha quedado completamente expuesta", dijo Xinhua, la agencia de noticias estatal china, en un editorial el martes. Los votantes estadounidenses serán los grandes perdedores de esta elección".

Añadió que la "política impulsada por el dinero" del sistema estadounidense había "acelerado la corrupción sistémica de las instituciones estadounidenses".

"La democracia al estilo estadounidense se ha reducido a un juego controlado por un pequeño número de personas ricas e influyentes, y como resultado, el sueño estadounidense se aleja cada vez más", indicó.

El ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo de Irán, utilizó la campaña estadounidense para respaldar su viejo argumento de que el archienemigo de la República Islámica enfrenta una crisis económica y moral. "Los comentarios hechos por Trump y Clinton durante sus debates reflejan la destrucción de los valores morales en EEUU".

También destacó la turbulencia política estadounidense para criticar a algunos políticos más cercanos: los reformistas iraníes cercanos a Hassan Rouhani, el presidente centrista, quien desea que Irán se acerque a Occidente después del acuerdo nuclear que Teherán acordó con las potencias mundiales, incluyendo EEUU, el año pasado.

"Algunas fuerzas [pro-reformistas] no me creen", dijo el Sr. Jamenei a sus seguidores. "Es peligroso cuando algunos dicen que hacer concesiones ante EEUU ayudará a resolver nuestros problemas nacionales", dijo, agregando que "¿cómo puede un país afectado por la crisis ayudar a otros países?".

En Rusia, los medios de comunicación estatales inicialmente no escondieron la preferencia de Moscú por el Sr. Trump, quien ha alabado efusivamente al presidente Vladimir Putin.

Los conservadores rusos se sienten empoderados por la campaña del Sr. Trump.

"Trump repite el arquetipo de Putin. Tiene la esencia del fenómeno Putin", dijo Alexander Dugin, un filósofo de extrema derecha cuya doctrina del "Eurasianismo" influyó el cambio del Sr. Putin contra Occidente.

Sin embargo, conforme el Sr. Trump ha moderado su admiración en semanas recientes, las emisoras han comenzado a enfatizar lo que según los analistas es el objetivo final del Kremlin, desacreditar completamente la democracia estadounidense.

El domingo, el Sr. Kiselev, cuyo objetivo es convencer a los rusos de que la vida política no es mejor en Occidente, expresó dudas de que el Sr. Trump podría cumplir su promesa de mejorar las relaciones entre EEUU y Rusia.

"Incluso si Trump gana, la campaña de Clinton declarará el resultado ilegítimo e iniciará una campaña de sabotaje", dijo.

En Kirguistán, el Presidente Almazbek Atambayev citó las alegaciones de fraude electoral del Sr. Trump para argumentar que el sistema estadounidense no era mejor que el de su país. También cuestionó la autoridad moral de los observadores estadounidenses para supervisar las elecciones en el extranjero.

"¿Cómo las agencias estadounidenses no gubernamentales van a enseñarnos a celebrar elecciones después de esto?", dijo.

En China, la gente bromea que los últimos 5 a 10 minutos de la transmisión estatal de las noticias de la noche, dedicados a los acontecimientos internacionales, podrían llamarse "shijie luan", o caos mundial, con frecuentes informes sobre Siria, Irak y otras zonas de conflicto. Las elecciones en EEUU han aumentado la sensación de caos.

Sin embargo, los censores chinos procuran no permitir demasiada cobertura de noticias del proceso democrático estadounidense, el cual contrasta enormemente con su propia forma de "centralismo democrático".

Los medios impresos nacionales tienen que usar fuentes de Xinhua para su cobertura internacional, en lugar de generar sus propios informes de noticias.

A los comentaristas se les da más libertad, especialmente en medios tales como el Global Times, un diario chino, que es más nacionalista que el resto.

"Las desventajas de los sistemas políticos occidentales están surgiendo gradualmente", escribió un columnista del Global Times el mes pasado. "Los votantes han quedado completamente alienados. Los candidatos compiten en el arte de confundir a la gente y mentir".

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