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Cuba sufre conforme incrementan los problemas económicos en Venezuela

Las advertencias de racionamiento despiertan recuerdos de austeridad post-soviética

Marc Frank, Financial Times

La crisis en Venezuela se ha extendido a su mejor aliado, Cuba, conforme La Habana emite avisos de racionamiento de energía y otras restricciones que algunos temen puede marcar el retorno a la austeridad económica que traumatizó al país insular después del colapso de la Unión Soviética.

Sólo un año después de la euforia provocada por el restablecimiento de relaciones diplomáticas con EEUU, se han desvanecido las esperanzas de un repunte económico en Cuba y hay un trasfondo de preocupación y frustración en las calles de la ciudad capital.

“Justo cuando pensábamos que estábamos progresando, todo se está desvaneciendo de nuevo”, dice Miriam Calabasa, una mujer jubilada en La Habana.

Las oficinas gubernamentales ahora cierran temprano, y en vez de contar con aire acondicionado, se refrescan con ventiladores y la brisa que entra por las ventanas abiertas. La escasa iluminación pública se ha reducido aún más y el tráfico en La Habana y otras ciudades se ha reducido notablemente.

“Las cosas sólo van a seguir empeorando”, dice Ignacio Pérez, un mecánico. “No se van a pavimentar las calles, ni se van a pintar las escuelas. No se va a recoger la basura y no va a mejorar el sistema de transportación”.

El presidente Raúl Castro describió la magnitud del problema este mes, anunciando a la Asamblea Nacional que se deben eliminar “todos los gastos excepto los esenciales”. Él culpó a los “límites que enfrentan algunos de nuestros socios comerciales debido a la caída de los precios del petróleo … y a una contracción del suministro de petróleo provisto por Venezuela”.

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El consumo de combustibles y de electricidad se ha recortado un 28 por ciento

Pemex, el octavo mayor productor de petróleo del mundo, perdió US$30 mil millones el año pasado, lo cual hizo que el gobierno mexicano declarara que ayudaría a cubrir los US$91 mil millones en obligaciones en materia de pensiones de la compañía estatal y, potencialmente, incluso recapitalizarla.

El déficit de ingresos del petróleo también obligó a México a eliminar más de un punto porcentual del producto interno bruto del gasto. Por su parte, las bajas ventas de exportación contribuyeron a llevar el déficit por cuenta corriente a su nivel máximo en casi 20 años y afectaron brutalmente al peso, el cual ahora se cotiza cercano a niveles — después de ajustar la inflación — vistos por última vez durante la crisis económica de 1995.

Pemex "es una empresa ampliamente solvente", dijo esta semana José González Anaya, su director ejecutivo, mientras describía un plan de ahorro de costos por US$5.5 mil millones. "Lo que tenemos que hacer es ajustarnos a la nueva realidad".

Ecopetrol de Colombia — afectada por la disminución de su capitalización de mercado desde los US$130 mil millones hace tres años hasta los US$15 mil millones actualmente — está recortando en un tercio su fuerza laboral de 48,000 trabajadores. El peso ha perdido un 37 por ciento frente al dólar en un año y el déficit por cuenta corriente se ha disparado hasta el 6 por ciento del PIB.

Bogotá le ha puesto buena cara a la recesión. "Hemos restringido el gasto público y permitido que se deprecie el tipo de cambio", dijo Mauricio Cárdenas, ministro de hacienda.

Aun así, la pérdida de ingresos del petróleo que representan la mitad de las exportaciones se produce mientras Bogotá cuenta con que el fuerte mercado laboral absorba mejor a los guerrilleros desmovilizados en el marco del acuerdo de paz que espera alcanzar el 23 de marzo. Después de un proceso de gestación de cuatro años, las negociaciones tienen como objetivo ponerle fin a un conflicto de medio siglo que ha cobrado más de 200,000 vidas.

Cuando los precios del petróleo eran superiores a los US$100 por barril hace unos pocos años, las compañías internacionales de energía clamaban por entrar en América Latina, atraídas por los recién descubiertos yacimientos de aguas profundas de Brasil, el régimen liberal de Colombia, y las mayores reservas del mundo en Venezuela.

Hoy en día, muchas compañías tienen dificultades para cobrar sus facturas de los grupos estatales cortos de dinero. En México, a los proveedores internacionales de servicios se les deben US$6 mil millones, en Venezuela se les deben US$20 mil millones, mientras que en Brasil los pedidos cancelados han obligado a los proveedores internacionales, como Keppel de Singapur, a tomar importantes disposiciones.

Se espera que Ecopetrol publique su primera pérdida anual desde que comenzó a cotizar en bolsa en 2007. Sin embargo, en ninguna parte la caída en desgracia es más dramática que en Petrobras, la cual hace cinco años lanzó la mayor oferta de acciones en la historia, recaudando US$70 mil millones.

El campeón estatal brasileño de la energía está abrumado por una deuda de más de US$105 mil millones y tiene dificultades para cubrir sus costos de operación y sus pagos de deuda. Credit Suisse, el banco de inversiones, estima que Petrobras está perdiendo US$8 mil millones de dinero en efectivo al año. En un informe publicado el 11 de enero advirtió del "riesgo de que la compañía tenga que recurrir a algún tipo de emisión de acciones".

Pero Brasilia, que enfrenta su recesión más profunda en un siglo y un déficit fiscal que alcanzó el 10 por ciento del PIB el año pasado, no está en condiciones de rescatar a Petrobras.

El aumento de la competencia por el capital podría provocar una oleada de fusiones y adquisiciones, conforme se desvanezca inevitablemente la etapa nacionalista del superciclo de los productos básicos e intervengan los compradores extranjeros. La actividad de fusiones y adquisiciones en Brasil se elevó a finales del año 2015 hasta su nivel más alto en casi 20 años. El 26 de febrero, Petrobras dijo que había acordado un préstamo de US$10 mil millones con el Banco de Desarrollo de China contra entregas futuras de petróleo.

Aun así, los bajos costos de producción de alrededor de US$15 por barril implican que las compañías estatales latinoamericanas pueden continuar produciendo petróleo y efectivo incluso a los bajos precios actuales.

Pero después de tener en cuenta los gastos no monetario, las operaciones alcanzan el umbral de rentabilidad de aproximadamente US$25 por barril. La disminución de las inversiones implica que la producción probablemente seguirá cayendo, quizás hasta en 470,000 barriles por día este año, según estima la Sra. Palacios, lo cual convertiría a la región en "parte del ajuste en curso de la oferta mundial de petróleo". La producción total de América Latina es superior a los 10 millones de barriles por día, comparable a la producción total de Rusia.

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