Back to hub

This content is not available in English.

Rechazo a la paz en Colombia deja una profunda incertidumbre

El lunes, cayó el peso colombiano y se liquidaron los bonos y las acciones en moneda local después de que los votantes inesperadamente rechazaron un acuerdo de paz con los rebeldes marxistas que sumió al país en la incertidumbre.

Andres Schipani y John Paul Rathbone, Financial Times

El lunes, cayó el peso colombiano y se liquidaron los bonos y las acciones en moneda local después de que los votantes inesperadamente rechazaron un acuerdo de paz con los rebeldes marxistas que sumió al país en la incertidumbre.

En un referéndum nacional celebrado el domingo, los colombianos votaron por un margen de apenas 55,000 votos en contra de un acuerdo de paz alcanzado entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que pretendía terminar con 52 años de conflicto que han dejado más de 250,000 muertos y 7 millones de desplazados. El sorpresivo resultado contradice encuestas que sugerían una victoria fácil para la campaña del Sí y deja al país dividido con ningún plan de respaldo.

colombiareferendum.jpg
El plebiscito deja un país dividido. © AFP

Juan Manuel Santos, el presidente colombiano, quien encabezó la campaña del Sí, y el ex presidente Álvaro Uribe, quien encabezó la del No, han hecho llamados de forma separada a un "pacto nacional" para encontrar una vía alternativa. Pero aún ninguno ha dicho cuál podría ser. Rodrigo Londoño, el líder de las FARC quien es mejor conocido como Timoshenko, ha dicho que seguirá trabajando por la paz a pesar de los resultados del referéndum, y que quería ser parte del diálogo.

El principal negociador del gobierno, Humberto de la Calle, dijo el lunes: "Tenemos que buscar un acuerdo nacional".

Sin embargo, los inversionistas han votado con sus billeteras. "Si hay algo que a los mercados de capital no les gusta, es la incertidumbre", dijo Rupert Stebbings de Bancolombia.

En las primeras operaciones, el peso cayó un 3 por ciento, su mayor caída diaria en tres meses, mientras que el índice bursátil de referencia perdió 1.2 por ciento y el rendimiento de los bonos del gobierno a 10 años aumentó en 20 puntos básicos hasta el 3.33 por ciento.

El referéndum del domingo tenía el propósito de ratificar o rechazar un acuerdo de paz firmado la semana pasada entre el gobierno y las FARC que pretendía lograr el desarme de los rebeldes a cambio de la participación política. El acuerdo de paz había gozado de amplio apoyo internacional, desde el Papa Francisco hasta Barack Obama. La desconfianza colombiana hacia las FARC y los bajos índices de aprobación del Sr. Santos en medio de una desaceleración económica pesaron contra el voto a favor del Sí.

El sorpresivo resultado mostró que los votantes que optaron por el No se encuentran en zonas alejadas del conflicto, mientras que los de los campos asolados por la guerra optaron por el Sí, dijo Sandra Borda, una politóloga con sede en Bogotá.

"La gente que votó por el Sí lo hizo desde un punto de vista muy pragmático: ponerle fin a la guerra y evitar que haya más víctimas y violaciones de los derechos humanos, problemas que conocen demasiado bien", dijo. "Los que votaron por el No lo hicieron sobre la base de principios: que los líderes de las FARC no enfrentarían las penas que merecen y que su participación política es inaceptable".

Moody's, la agencia de calificación, dijo que el resultado fue "negativo para el perfil crediticio de Colombia". Colombia necesita aprobar una reforma fiscal para compensar la pérdida de los ingresos del petróleo tras la caída de los precios de la energía. El Sr. Santos tenía previsto presentar un nuevo plan presupuestario después del referéndum basado en un aumento de los impuestos. El Sr. Uribe dijo el domingo dijo que sólo apoyaría una reforma basada en recortes de gastos.

A pesar de un amplio anhelo de paz, los colombianos se mostraron profundamente ambivalentes sobre llegar a cualquier acuerdo con las FARC, la cual ven con desconfianza después de cinco décadas de asesinatos, secuestros y extorsión. Un punto de desacuerdo especialmente emotivo fue que los miembros de las FARC enfrentarían sólo castigos leves.

"Yo no podía entender por qué un hombre como Timoshenko no pasaría un solo día en la cárcel e incluso podría resultar elegible como político", dijo Juan Esteban Londoño, un empresario de Medellín de 39 años de edad quien fue secuestrado por las FARC. "Incluso un despiadado capo de la droga como Pablo Escobar fue más benévolo que Timoshenko".

La campaña del No ha sugerido durante mucho tiempo que el acuerdo podría renegociarse. El gobierno negó esta idea, reiteradamente diciendo que era el mejor acuerdo posible.

"Ahora viene un diálogo que debería entablarse con todos los partidos políticos", dijo Iván Duque, un miembro de alto rango del partido del Sr. Uribe, "y escuchar a ese lado del país que pidió que se modificaran los acuerdos".

No está claro hasta qué punto las FARC estarían dispuestas a renegociar el acuerdo con el Sr. Uribe. Pero un comandante de las FARC conocido como Byron Yepes dijo al FT a finales de septiembre que sin importar lo que sucediera en el plebiscito, "vamos a continuar buscando la paz, y eso significa que incluso estamos dispuestos a sentarnos con Uribe".

El sorpresivo resultado del referéndum es un golpe para Washington, que fue uno de los más entusiastas partidarios del acuerdo; John Kerry, Secretario de Estado de EEUU, estuvo incluso presente en la ceremonia de firma del acuerdo el pasado lunes. La votación también conmocionó a la vecina Venezuela, donde el gobierno socialista del presidente Nicolás Maduro desempeñó un papel inicial al animar a las FARC a entablar negociaciones. Cuba, que es el mejor aliado regional de Venezuela, también acogió las conversaciones.

En Colombia, el resultado ha destrozado las esperanzas de muchos que esperaban que al conflicto — en el que rebeldes de izquierda se enfrentaron con grupos paramilitares de derecha, y el ejército se enfrentó con narcotraficantes — pudiera ponérsele fin esta semana.

"Voté por el Sí porque el acuerdo de paz nos habría ahorrado muchos más años de derramamiento de sangre", dice Luis Ospina, cuyo padre fue secuestrado y asesinado por paramilitares. "Puede que no queramos ver a las FARC en el congreso. Pero los beneficios son mucho mayores que las desventajas".

(c) 2016 The Financial Times Ltd. All rights reserved