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Las casas millonarias de los hijos de los súper-ricos

Las familias adineradas con hijos en las universidades del Reino Unido o EEUU no quieren que vivan o compartan apartamentos incómodos

Hugo Greenhalgh, Financial Times

En 2012, el multimillonario ruso Dmitry Rybolovlev gastó la cifra récord de US$88 millones en un penthouse en Nueva York para su hija, Ekaterina, mientras ella estaba estudiando en una universidad estadounidense.

Surgieron preguntas — sobre todo en una demanda de su ex esposa, Elena — sobre hasta qué punto Ekaterina había hecho uso del apartamento de 6,744 pies cuadrados. "Ella no asiste a la escuela en Nueva York", afirmó Elena en documentos presentados en la Corte Suprema del Estado de Nueva York.

Sin embargo, cualquiera haya sido la posición, el apartamento, que cuenta con 10 habitaciones y una terraza que rodea uno de los pisos superiores del 15 Central Park West, seguramente habría sido el pináculo del alojamiento para estudiantes.

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Como dijo el abogado de Elena, David Newman, en el momento: "Ese apartamento es lo suficientemente grande como para albergar a todos sus compañeros de clase si ella asiste a la escuela aquí".

Solía ser común que los padres compraran apartamentos para sus hijos cuando iban a la universidad.

Pero como los precios de las propiedades han alcanzado niveles estratosféricos, especialmente en ciudades como Londres y Nueva York, garantizar que los jóvenes puedan vivir en sus propias casas mientras estudian ahora es cada vez más el privilegio de los súper-ricos.

Charlie Walsh, director de Lodha, el desarrollador inmobiliario con sede en Mumbai, aconsejó recientemente a un comprador de Dubai que quería comprar un apartamento en Londres para cada uno de sus dos nietos. "Su nieto está actualmente estudiando economía en la Escuela de Economía de Londres (LSE, por sus siglas en inglés) y, probablemente termine trabajando en la City de Londres", dice el Sr. Walsh. "Así que él quiere una vivienda donde su nieto pueda estudiar primero y luego le quede cerca de su trabajo".

La otra propiedad del comprador potencial sería para su nieta, quien se está preparando para sus “A-levels” (examen de nivel avanzado); y él quiere que "ella esté tan cerca como sea posible al centro de Londres".

Un área que puede ajustarse a ese deseo es la de Holborn y The Strand, donde la proximidad a dos universidades de clase mundial — la LSE y el King's College de Londres — significa que la demanda es alta.

Los apartamentos lujosos de un dormitorio en The Strand generalmente se venden entre £1.2 millones y £1.7millones, según una serie de agentes inmobiliarios en la zona. Las nuevas construcciones en particular son muy apreciadas por los compradores extranjeros, lo cual ha resultado en varios nuevos desarrollos cerca de LSE y King's College.

Es más, no es raro que los padres desembolsen hasta £5 millones en apartamentos para sus hijos. En algunos casos, el presupuesto puede ser mucho mayor, según Hugh Wade-Jones, director gerente de Enness Private Clients, un agente hipotecario para los súper-ricos.

"Sin duda el alojamiento estudiantil más caro que vendí el año pasado fue de casi £12 millones en Knightsbridge", dice. La propiedad en cuestión era una construcción nueva de tres dormitorios y 3,500 pies cuadrados muy cercana a Harrods. "Era casi 3,300 pies cuadrados más grande que mi 'alojamiento' en la universidad", agrega el Sr. Wade-Jones.

A pesar de las fluctuaciones en el número de estudiantes que llegan y se gradúan en Londres, la demanda sigue siendo fuerte durante todo el año. "Es algo que ocurre todo el año", dice el Sr. Wade-Jones. "El año pasado le vendimos una casa en Pimlico a un multimillonario australiano. Su hijo aún no iría a la universidad por otro par de años, pero surgió la oportunidad. Ésa es otra justificación. Puede ser que los compradores también estén buscando expandir sus propias carteras de propiedad, por lo que también lo ven como una oportunidad de inversión".

Las dudas sobre si Londres conservará su estatus como el centro de la riqueza mundial han aumentado, pues ha habido intentos por parte Dubai y París para convencer a los residentes adinerados en el Reino Unido a trasladarse al extranjero. Las restricciones sobre los residentes "no domiciliados" que entran en vigor el próximo mes de abril para aquellos quienes no residen principalmente en el Reino Unido también podrían provocar que más personas consideraran abandonar el país.

Mientras tanto, en las ciudades universitarias en EEUU, aunque los compradores extranjeros están más activos que nunca, los compradores nacionales siguen siendo los principales impulsores.

"Hay una clara atracción hacia las ciudades universitarias, tanto como una cuestión de orden práctico — demanda garantizada de vivienda, así como un destino para los padres que desean permanecer cerca de sus hijos — como para los adultos que quieren ser parte de un entorno dinámico cultural e intelectual", explica Ruth Kennedy Sudduth, vicepresidenta ejecutiva de LandVest, una agencia inmobiliaria de Nueva Inglaterra y afiliada de Christie's International Real Estate.

"En el área de Boston, Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts impulsan el limitado mercado de la vivienda de Cambridge".

La Sra. Kennedy Sudduth confirma la afluencia de compradores extranjeros en los últimos años. "Además del tradicional interés de Europa y de América del Sur, hemos visto un aumento de la demanda proveniente de China".

Se puede observar un patrón similar a través de EEUU. En Los Ángeles, Charles Black, vicepresidente ejecutivo de Hilton & Hyland, una agencia inmobiliaria con sede en Beverly Hills y otra afiliada de Christie's, informa que los precios de las propiedades son lógicamente más elevados más cerca de UCLA, pero, como señala, la universidad también está cerca de muchos barrios de clase alta.

"Hay mucha inversión extranjera procedente del Medio Oriente y Asia", dice el Sr. Black. "Sin embargo, 80 por ciento de todas las transacciones domésticas provienen de estadounidenses. Los padres compran casas fuera de la zona, y sus hijos tienen que trasladarse a las universidades".

La cuestión de la seguridad de la vivienda también es importante, al igual que el deseo de los padres de proteger a sus hijos de las vicisitudes del mercado del alquiler. "Es muy común que los clientes que tienen hijos que asisten a la universidad no les permitan entrar al tenebroso mundo de ciertas agencias de alquiler y otros arrendadores", dice el Sr. Wade-Jones de Enness.

Sin embargo, para muchos estudiantes, compartir un apartamento con amigos es parte de la experiencia universitaria, puedan o no darse el lujo de vivir solos. En cualquier caso, un cono de tráfico — esa omnipresente adquisición nocturna de los estudiantes — puede parecer un poco fuera de lugar en un apartamento de US$88 millones.

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